lunes, febrero 22, 2010

Consignas en Coyoacán

Contrario a lo que inexplicablemente escribe hoy Víctor Hernández fue lo que sucedió ayer en Coyoacán. Ignoro qué le hace escribir lo que hoy es el primer inciso de su columna pero no fue así lo que ocurrió, al menos en lo que me tocó observar y escuchar.

Fue una gran cantidad de personas, al menos todas las que me rodeaban, las que gustosas, enérgica, decididamente gritaban consignas contra Calderón. Los que estaban a cargo del cuidado de la valla metálica, miembros de la agrupación de masones y PRDistas "Flor y Canto" lo gritaban fuerte y claro: "¡Fuera Calderón! ¡Muera Calderón!". Incluso cuando una de las integrantes de la valla frente a mi preguntó al coordinador qué era lo que gritaban, "fuera" o "muera", él contestó enfáticamente "es 'muera' obviamente", con lo que todos comenzaron a corear a gusto.

Tampoco esto sucedió una sola ocasión, sucedió muchas, incluso antes de que Víctor y Esteban entraran por el retén del Gobierno del DF (gracias a Víctor Hernández por aclararnos que no era del Estado Mayor Presidencial).





Y sí, los miembros del EMP, miraban asombrados a los cientos frente a ellos que gritaban "¡Fuera/muera Calderón!". Me imagino --pues no sé que es lo que piensen, por ejemplo si Calderón es popular o no-- asombrados que tantas gargantas gritaran consignas que muchas veces han escuchado, pero que se han valido desde equipos de sonido y hasta enormes trailers para evitar que el usurpador las llegue a oir. Ahora nadie podía contener a un público entusiasmado que repudiaba a quien se robó la presidencia y ha hundido al pueblo con su mal gobierno.

Igualmente tampoco coincide con mi experiencia lo que escribe Víctor Hernández con respecto a las protestas contra Raúl Flores. Fuertes gritos escuché con ambos oídos con claridad para que me dejara alguna duda: la gente le silbó, gritó, insultó, burló, protestó todo lo que pudo durante todo su evidentemente desafortunado discurso. Durante esta intervención del delegado en Coyoacán aproveché para desplazarme desde la valla enfrente la cual entró Evo Morales al Jardín Hidalgo hasta el kiosco frente al edificio delegacional. Durante todo el tiempo que me llevó el trayecto, repito, la gran mayoría de los presentes aprovecharon para demostrar su repudio a las palabras de Raúl Flores.

No sé si será parte de la línea editorial de lo que ahora se llama SDP Noticias intentar "suavizar" políticamente ciertos eventos, pero desafortunadamente su versión no coincide con la que fui testigo.